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lunes, mayo 23, 2022

Alquiler de ropa, nuevo fenómeno en España

De interés

Se estima que en 2023 el mercado del alquiler de ropa moverá 2.000 millones de dólares en todo el mundo, con Estados Unidos a la cabeza. Actualmente es una de las áreas de mayor crecimiento del sector, y en España ya se está introduciendo de forma exitosa.

El alquiler de prendas de vestir es un nuevo paradigma para consumir moda muy acorde con los tiempos que vivimos en los que domina la sostenibilidad por un lado y las ganas de lucir por otro.

Según un estudio realizado por ThredUp, utilizamos tan solo el 40% de las prendas que tenemos en el armario, y tres de cada cuatro prendas no las hemos usado el último año ni una sola vez. Esto, unido a que la producción textil es el segundo sector que más contamina, ha hecho que muchos consumidores empiecen a plantearse posibilidades diferentes al ‘comprar, usar y tirar’.

Según Luis Lara, profesor de Internacionalización del ISEM, «la pandemia ha aumentado la tendencia hacia la sostenibilidad. Y ello supone que bajen las barreras hacia fenómenos como el alquiler, que permite hacer un uso más eficiente de los recursos personales como el dinero y el espacio en casa. Además, brinda la oportunidad de tener acceso a ciertos productos que de otro modo no se podrían pagar».

Esta nueva tendencia comenzó en Estados Unidos, con la plataforma pionera Rent The Runway, fundada en 2009 por Jennifer Hyman y Jennifer Fleiss. Esta empresa ofrece ropa de más de 700 diseñadores con una gran variedad de tallas, pero también se puede realizar el alquiler de decoración para la casa, accesorios, joyería y bolsos.

El alquiler aterriza en España

El modelo de negocio del alquiler de ropa aterrizó en España en 2013, cuando Polo Villaamil fundó lamasmona.com con un objetivo: «Ofrecer una manera de consumir moda más responsable y sostenible«. La tienda comenzó en línea pero un año más tarde abrió su primer local físico de alquiler de trajes de fiesta en Madrid, ya que consideran que «la prueba es muy importante».

Lamasmona.com se expandió rápidamente y abrió tiendas en Valencia, Málaga, Zaragoza, Murcia y Bilbao, y antes de que empezara la pandemia su facturación se acercaba al millón de euros. Ahora la situación va recuperándose poco a poco y observan claramente una tendencia creciente en esta forma de consumir moda.

El alquiler puede hacerse de dos formas: o bien según un modelo de suscripción -69 euros al mes por dos prendas o 35 por una- o bien de forma aislada. Por un vestido largo se pagan desde 69 euros hasta 159, dependiendo del diseñador y estilo. En el caso de la moda masculina, el alquiler de chaqués en Madrid suele iniciar en 59 euros.

Una vez usado y devuelto, cada prenda pasa por su propia lavandería, en la que usan un detergente ecológico, y puede alquilarse hasta siete veces.

Villaamil ve beneficios claros para el medioambiente: «El verdadero ahorro y el impacto se produce cuando siete clientas llevan el mismo vestido». Clientas en su mayoría entre 30 y 60 años, que «ya han comprado mucho, pero ven que usan este tipo de trajes muy poco. A las jóvenes les hace más ilusión adquirirlos».

Fuente: El Mundo

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