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viernes, octubre 7, 2022

El calentamiento global, tras los cambios de tiempo “radicales” de este verano

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El verano termina con tres olas de calor extremo y dos bajadas de temperatura más bruscas de lo habitual.

Según el climatólogo Jorge Olcina “la atmósfera terrestre funciona por un proceso de transferencia energética. Si pasan muchas semanas de acumulación de calor, después se tiene que ajustar térmicamente y por eso se producen estas entradas de aire frío”.

La AEMET anuncia que a partir de este miércoles las temperaturas descenderán 10 grados por debajo de lo habitual.

Bajada de los termómetros «extraordinaria» en verano

Tras las duras olas de calor, agosto terminará con una gran bajada de temperatura. Según avisa la AEMET las temperaturas caerán entre 5 y 10 grados en gran parte del país.

Este cambio de tiempo viene propiciado por la aproximación de una vaguada por el noroeste peninsular, procedente de Groenlandia, que contiene aire frío. Un fenómeno que afectará sobre todo al norte, centro y oeste peninsular, aunque no a Levante, y que la AEMET califica de «extraordinario» para esta época del año.

El equilibrio térmico en juego tras el verano

La atmósfera está perdiendo su regularidad térmica. Eso significa que debido al proceso de calentamiento global en que estamos inmersos, cada vez le es más difícil alcanzar el denominado “equilibrio térmico. Por lo tanto, cada vez es más difícil para la atmósfera mantener las temperaturas del planeta constantes en torno a los 15º de media.

“Como la atmósfera se está calentando continuamente, los movimientos de masas de aire que intentan buscar un equilibrio térmico son cada vez más intensos y más violentos. Y provocan cambios de tiempo muy radicales: pasamos de mucho calor a temperaturas anormalmente frescas en un intervalo de tiempo muy corto, en muy pocos días”.

Una olla calentada continuamente

José Olcina recurre a una metáfora para explicar la situación actual. Si imaginamos una olla y esta la calientas continuamente, tienes siempre una fuente de calor que está alterando todo el sistema. Ese calentamiento no cesa y a la olla le cuesta más regular su temperatura para mantenerla constante.

Como explica el climatólogo: “antes, la olla funcionaba únicamente con la radiación solar. Ahora además de esta radiación, se añaden los gases de efecto invernadero, que la calientan artificialmente”.

Por esta razón, los movimientos de aire son más enérgicos y más intensos, ya que para la atmósfera cada vez es más complicado alcanzar el equilibrio térmico.

Fuente. NIUS Diario

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